Felicito al Senador Sanz la ecuanimidad, tranquilidad y paz con la
cual se ha comportado por tantos años. Veo en él la semilla de una
conducta digna, serena, tranquila -- y ahora, ¡por fin!, una acción
decidida, valiente, clara, digna y enraizada en el amor y la Fe.
Semilla
de un liderazgo sano, solido, silencioso, imparable -- radicalmente,
serenamente, distinta al radicalismo soberbio, agresivo, arrogante,
violenta, maleada, corrupta, insincera, hipócrita o comprometida de
ciertas autoridades locales y nacionales del oficialismo y de oposición
quienes caerán, tarde o temprano, como víctimas de toda la maldad que
han sembrado.
Es una buena señal, una que genera esperanza y
luz. Felicidades y fuerza Senador, no se eche Usted ya más para atrás.
Ya cruzo la línea -- ahora sin miedo y sin claudicar, hasta reconquistar
el AMOR como fuerza vital del desarrollo de Cochabamba, corazón de
Bolivia, y aporte de nuestra región al desarrollo sostenible, con
armonía y en paz, de BOLIVIA, AMÉRICA y el MUNDO.
Con respeto a este comentario y video y al incidente que ocurrió recién en Cbba:
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El
bloqueo de calles es un acto de fuerza ilegitima e ilegal en la
mayoría de los países democráticos y civilizados pues es un acto de
fuerza que busca imponer, a la fuerza, la opinión de un grupo de
ciudadanos en contra de los derechos de otros ciudadanos. Por lo tanto
ES UNA MEDIDA EQUIVOCADA, NO EFECTIVA Y MORALMENTE ILEGÍTIMA DE DEFENSA
DE LA DEMOCRACIA.
La defensa de la democracia DEBE
BASARSE EN LA NO VIOLENCIA. La integridad moral de la democracia reside
en la acción NO VIOLENTA. Si la defensa de la democracia se apoya en
cualquier acto de violencia, por mínima que sea, pierde su legitimidad.
Entiendo
la frustración, la rabia, el dolor del ciudadano y del líder que asume
hace años la lucha por la democracia y los derechos fundamentales en
Bolivia. Felicito a Norma Alicia Pierola Valdez, Henry Rojas E, Rodrigo
Valdivia Gómez y demás conciudadanos y compatriotas que asumen esta
lucha, pero a la vez les recuerdo, aunque no les guste, que la violencia
solo engendra violencia. El mínimo acto de violencia verbal,
emocional, psicológica o física -- desde una simple palabra, un
insulto, un empujón, un sopapo o lo que fuera -- es semilla de
violencia.
La diferencia entre el Dr. Martin Luther King,
Mahatma Gandhi, Vaclav Havel y Aung Saan Suu Kyi y otros grandes
defensores de la democracia y de la lucha no-violenta por un lado, y de
las personas contra quienes luchaban, por otra, reside precisamente en
este simple PRINCIPIO y PRACTICA: La NO VIOLENCIA, cero violencia, el
abstenerse de cualquier tipo de violencia.
No creo haber
visto un solo instante en la magna biografía de Mahatma Gandhi en la
cual él, sujeto a grandes abusos y viendo muerte y heridos por todos
lados, haya reaccionado con violencia. Fue justamente su capacidad de
enfrentar con total fortaleza, paciencia, ecuanimidad y no violencia la
actitud violenta de otros lo que le dio la fuerza moral para liderar
un movimiento que sin un solo disparo desarmo y forzó el retiro del
Imperio Británico de la India.
Si quieren lograr un
cambio verdadero en Bolivia, deben enfrentar a la violencia del
autoritarismo y del totalitarismo con ese mismo espíritu. De lo
contrario, será en vano su lucha -- terminaran como victimas directos o
indirectos de la represión y la violencia o peor, podrían aportar
directa o indirectamente a que otras personas sean agredidas, heridas o
encarceladas.
La NO VIOLENCIA, la TOLERANCIA, la PAZ, la
EMPATÍA, el RESPETO y demás valores fundamentales del espíritu
democrático residen en lo más intimo del corazón y de la mente de cada
ser humano. Nadie puede violar o alterar esos valores si uno mismo las
cultiva y no permite a los demás violar esa integridad. Una actitud
torpe, beligerante, intolerante, violenta, de abuso u otra forma de
falta de empatía y de respeto hacia los demás --- hacia otros
conciudadanos, hacia la Policía o hacia cualquier autoridad, ser humano
o ser vivo -- es semilla de violencia. Por esto, los grandes
exponentes y ejemplos de la actitud y del espíritu democrático, de la
justicia, del derecho y de la lucha no violenta siempre entendieron que
la lucha contra toda injusticia o dictadura solamente tiene un solo
campo de batalla: en el propio ser, en el corazón y en la mente de uno
mismo. No es ni en la calle, ni en el parlamento ni en la prisión que
se libra la batalla principal, sino entre el miedo y la fe, entre la
desesperación, la frustración, la impaciencia y la intolerancia que
tiran por un lado y la empatía, la fuerza, la fe, el amor, el perdón y
el respeto hacia uno mismo y hacia los demás que tiran por otro cuando
uno se encuentra en una situación como la que se ve en este video (y
tantas otras que han ocurrido en Bolivia en años recientes).
Con
manifestaciones como estas, lamentablemente queda una cierta
ambigüedad moral y de poder -- sino un directo rechazo a sus acciones,
en especial de parte de quienes no están alineados con Ustedes o dudan
de sus intenciones o no entienden su lucha.
En cambio
una lucha no violenta integra, inteligente, real hace todo lo posible
para evitar el uso de la violencia como instrumento. Espero entiendan
el espíritu y la intención de mi mensaje y que esta sirva para aportar a
la recuperación y fortalecimiento de la democracia en Bolivia.
...
Con
luz, paz y amor para todas y todos -- agredidos y agresores, de un
lado de la calle y de las barreras, uniformes y trajes y del otro, de
un lado del espectro político y del otro. Se equivocan las autoridades
del Gobierno que piensan que están liderando un "verdadero proceso de
cambio" o una "revolución en democracia" a través del uso de la
violencia, como también se equivocan quienes pretender conquistar
respeto, libertad, tolerancia y justicia a través de la violencia.
Debe
parar la violencia ahora, antes de que algún acto de barbarie genere
una espiral imparable, llevando a Bolivia por la vorágine de la
insensatez y la locura de la violencia que ha tragado a tantas
sociedades a través de los siglos.
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